sábado, 3 de mayo de 2014

Las primeras fotos las ha proporcionado Angel Tomás, el fotógrafo oficial de la boda, y corresponden a los preparativos de los novios para casarse.





Séquito nupcial de la novia llegando a lo alto de la Cuesta de San Cayetano.
Foto de la celebración religiosa de la boda.
Cuando María y Salva decidieron casarse en San Cayetano imaginé esta foto desde el coro alto de la iglesia. Ahora que ellos ya tienen su ampliación para colgarla en las paredes de su casa, la comparto con todos, junto a otras cinco que hice en aquel momento. Es justo expresar mi agradecimiento a fray Juan Dobado, prior de los Carmelitas, que me permitió acceder a este lugar tan reservado para ellos.





Tras la ceremonia, los novios se hicieron algunas fotos ante el altar de la iglesia de San Cayetano, saliendo después al exterior entre una lluvia de arroz y la felicitación de todos nosotros.



Unas fotos de los novios subidos en el precioso coche de novios que los trasladó al Hotel Center.


Sara, la maquilladora de María, posa con sus padres, je, je.
Una imagen para la historia: la abuela Antonia sujeta con fuerza el ramo de novia que María acaba de regalarle, tras haberse casado.
Carolina, Marta y Carmen, tres guapísimas primas de la novia.
Romántico beso de Salva y María, con el Puente Romano de fondo.

Las fotos que vienen a continuación ya pertenecen a la fiesta de bodas. Las primeras son de la terraza del hotel, donde un hermoso atardecer fue el decorado sobre el que disfrutamos de los aperitivos previos a la cena.
Pipo y Pili sonríen a la cámara, felices por lo que se estaba viviendo aquel día y satisfechos por lo bien que estaba saliendo todo.
Siguen fotos tomadas en la terraza del hotel. La emoción poco a poco iba dejando paso a la alegría y el sentido del humor.






Los novios en el momento de acceder al comedor donde se sirvió la cena.



A medida que la noche avanzaba el sentido del humor y las ganas de divertirse iban en aumento, como puede verse en esta foto, donde los padres de la novia posan con algunos miembros de la "mesa de edad" de la boda, así como en las siguientes.


















Ramiro, totalmente recuperado de su reciente operación, fué, quizás, de los que traían mayor predisposición para divertirse a toda costa.
Y tras la cena todos los invitados pasaron a la zona habilitada de discoteca donde el tiempo ya sí que dejó de contar las horas para que la diversión continuase toda la noche, de manera relajada y divertida para todos.
Como manda la tradición, los novios abrieron el baile.
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