sábado, 2 de noviembre de 2013

Sábado, 12 de octubre de 2.013.- Viaje a Roma y primer día.

De Córdoba a Roma.-
En el cohe de Pili, camino de Málaga.
Aeropuerto de Málaga, junto a nuestro mostrador de facturación.
Marián con la "Comisión de Despedida", momentos antes de embarcarnos para Roma. En el último momento llegó Efraín, pero ya no había tiempo para más fotos.
Vista aérea desde el ATR 72 que nos llevó de Málaga a Madrid.
Vista aérea de las nubes que cubrían el Mediterráneo entre España e Italia.
Instalándonos en nuestra habitación del Hotel Patria, en Roma.
Fontana de Trevi.-
Nuestra primera visita en Roma tenía que ser a la Fontana de Trevi. 

Había que cumplir la tradición de tirar la moneda al agua, con la mano derecha sobre el hombro izquierdo.

A falta de un gatito blanco, como tuvo Anita Ekberg en La Dolce Vita, Marián contó con una simpática gaviota a la que no le importó posar para inmortalizar este viaje tan deseado.





Otra de las primeras cosas que había que hacer en Roma de manera inexcusable era tomarse una Moretti. Como si de una promesa se tratase la primera se la brindé especialmente a mi cuñado Jose.
Aquí parece que Marián estaba empezando a creerse que por fin estaba en Roma, que no era un sueño.



Plaza Navona.-
Fuente de Neptuno en la piazza Navona, nuestro segundo destino aquella primera noche en Roma.


Fuente de Los Cuatro Ríos de Bernini, en la piazza Navona.
Iglesia de Santa Inés en Agona, de Borromini, en la plaza Navona.
Panteón de Agrippa.-
Nuestro contacto con Roma, aquella primera noche, acabó dejándonos impresionar por la monumentalidad del Panteón de Agrippa.




Domingo, 13 de octubre de 2.013.- Segundo día en Roma.

Santa María la Mayor.-
La proximidad al hotel y el que se encontrase en la ruta hacia El Coliseo, nuestra destino principal de aquel día, hizo que empezásemos la jornada visitando Santa María la Mayor, una de las cuatro grandes basílicas de Roma.




Santa María La Mayor.- Cripta con la reliquia de la Cuna del Niño Jesús.


El Coliseo.-
Si todo lo que pudimos ver en este viaje nos dejaba impresionados, la visita al Coliseo resultó, además, especialmente sobrecogedora. La historia de aquellas piedras pesa sobre el ánimo de quién las pisa.




Vista del Palatino desde El Coliseo.











Marián ante el Arco de Constantino.



Foro Romano y Palatino.-
Aquella mañana visitamos una de las siete colinas de Roma, El Palatino, donde Rómulo y Remo se asentaron cuando fundaron sus respectivos pueblos.



Circo del Foro Romano.

Vista de Roma desde El Palatino.

Marián ante el Arco de Tito.
Francesca Romana. Esta iglesia se encuentra dentro del recinto del Foro Romano.
Plaza del Campidoglio.-

Visita al interior del Panteón.-


Aquí poso ante la tumba de Raffaello.

Varias iglesias que visitamos aquel día.-
En esta foto y la siguiente, Santa María de Sopra Minerva.

Y dos fotos de Il Gesú.

S. Andrea del Valle.
Buscando la tarde en El Trastevere.-
Vista del Tíber.
Plaza de Santa María del Trastevere.
Iglesia de Santa María del Trastevere.




En el Trastevere se encuentra el Gianicolo, un parque desde que se obtienen unas vistas preciosas de Roma, pero se nos hacía de noche y el cansancio ya hacía mella en nosotros, además la subida fue más dura de lo que pensamos, por lo que, por nuestra salud, debimos conformamos con estar sólo un ratito allí.

Cansados de verdad, el Trastevere es un lugar de ambiente encantador para hacer una parada y tomarse una cerveza.

Isla Tiberina.-
De regreso  al hotel atravesamos el Tíber por la Isla Tiberina, donde se encuentra la iglesia de San Bartolomé.

Y dejamos el Trastevere realizando una foto nocturna del Tíber, desde la isla.
Monumento a Vittorio Emanuele II.-
La monumentalidad de este edificio sólo puede apreciarse in situ.


Lunes, 14 de octubre de 2.013.- Tercer día en Roma.

San Pedro del Vaticano.-



Subida a la cúpula de la basílica.-
Subiendo a la cúpula de la basílica.


Vista de la plaza de San Pedro desde la cúpula.
Una paradita al solecito de la terraza de la cúpula durante el descenso.
Visita a la basílica.-


La Piedad de Miguel Angel.
Marián cumpliendo con la tradición de tocarle los pies a San Pedro.
Baldaquino de Bernini, en el Altar Mayor.
Centinela de la Guardia Suiza del Papa.


Museos Vaticanos.-
La visita a los museos Vaticanos no sólo es agotadora, sino que uno llega a saber por primera vez en su vida que es eso del síndrome de Sthendal.





Coche en el que Juan Pablo II sufrió el atentado en la plaza de San Pedro.







Vista de la cúpula de San Pedro desde uno de los jardines de los museos.







Esta foto se la dedicamos a nuestra amiga Loreto. Marián posa ante la imagen de Pío IX, de quien según se cuenta procede el nombre de los "piononos", ese riquísimo dulce granadino.




Esta foto la publico sólo para dejar constancia de que un día estuvimos en la célebre Capilla Sixtina. La prohibición de hacer fotos y la poca luz de la sala me impidieron hacer algo mejor.

Puente de Sant' Angelo.-

Vista del puente de Sant' Angelo y el Vaticano al fondo.
Vía Condotti.-
En nuestra ruta de aquel día recorrimos la vía Condotti, donde las firmas más prestigiosas de moda, perfumería, joyería, etc. se alinean a ambos lados de la calle. Marián no pudo resistirse la tentación de fotografiarse ante el escaparate de uno de estos lujosos comercios.


Martes, 15 de octubre de 2.013.- Cuarto día en Roma.

Santa María de los Angeles.-

El suelo de Santa María de los Angeles es cruzado por la línea meridiana o del tiempo, ideada por Francesco Bianchini como reloj y calendario astronómico en el siglo XVIII, tomando como referencia el lugar donde a mediodía tocaba la línea un rayo de sol que entraba por un orificio practicado en el techo del edificio.


Santa María de la Victoria.-
Santa María de la Victoria pertenece a la orden de los Carmelitas Descalzos y fue construida por Carlos Maderno. En ella destacan aspectos triunfales de la Virgen María, como el fresco de la bóveda que representa su victoria sobre la herejía. De hecho, el nombre de la titular de la iglesia tiene mucho que ver con la lucha contra la Reforma Protestante.
Dicen que el Extasis de Santa Teresa es la obra más conocida de Bernini en el terreno de la escultura.



San Juan de Letrán.-
Una visita de cuatro días a Roma te obliga a renunciar a visitar algunos lugares... y a prefijar qué otros lugares son obligado visitar. San Juan de Letrán se encuentra en el segundo grupo.




No recuerdo cuántos cientos de tubos tiene el órgano de la archibasílica.
Aunque tras el establecimiento de los papas en Avignon y la construcción de la basílica del Vaticano, San Juan de Letrán perdió protagonismo, el templo nos recuerda que fue la primera sede papal, como hace con el sillón pontifical de la imagen.
León XIII, un papa que desarrolló grandes dotes diplomáticas y demostró una gran sensibilidad con el conocimiento, fundando escuelas de diversas disciplinas y abriendo los archivos del Vaticano a los estudiosos en general.

Yo, una figurante de fucsia y el baldaquino de Borromini.

Doce descomunales estatuas, entre otras más, representan a cada uno de los apóstoles. Conociendo como conocéis a Marián, no os resultará extraño que buscase la imagen de San Judas Tadeo para fotografiarse con él.

Puerta Santa. como manda la tradición de estas puertas está tapiada por dentro y sólo se abre en los años jubilares.

La Scala Santa.-
La Scala Santa se compone de 28 escalones construidos con materiales traídos de Jerusalén, y según cuenta la tradicción son los escalones que subió Jesús para presentarse ante Pilatos. Estando prohibido pisarlos, sólo se permite subirlos de rodillas, como penitencia o promesa. 
Tras subir de rodillas la Scala Santa, o de pie por cualquiera de las escaleras laterales, se llega al Sancta Sanctorum, donde se encuentra la imagen del Santisimi Salvatore, del que se dice que no fue pintado por mano humana. Sobre la capilla puede leerse: "NON EST IN TOTO SANCTIOR ORBE LOCUS" (No hay lugar más santo en el mundo).
San Antonio de Padua Medulana.-
Cumpliendo la recomendación que se le suele dar a todo el que visita Roma, entramos en esta iglesia simplemente porque pasamos a su lado, no porque la tuviésemos en nuestro programa de visitas.
San Pietro in Vincoli.-
San Pietro In Vincoli o San Pedro Encadenado es otra de las visitas innegociables para quien visita Roma.
Os dejo cinco fotos que hice del Moisés de M. Angel, unas hechas con la luz o penumbra natural que iluminaba el monumento y otras aprovechando alguno de los momentos en que alguién pagó para que se enciendiera el alumbrado artificial.


Cuenta la leyenda que cuando Miguel Angel terminó el Moisés lo golpeó en la rodilla y le dijo: "¿Por qué no me hablas?"

Resucitado que se encuentra en una de las capillas laterales de la basílica.
Sin lugar a dudas, el mayor valor religioso que guarda este templo es el relicario con las cadenas de San Pedro.

Villa Borghese.-
Junto a la plaza del Popolo se encuentra la Villa Borghese, un parque elevado que ofrece unas vistas preciosas de Roma hacia el lado del Vaticano.


Junto al reloj de agua que se encuentra en el parque.

Santa María del Popolo.-
Vista de esta impresionante plaza desde el mirador de Villa Borghese.
De las tres iglesias que tiene la plaza de Santa María del Popolo, la que lleva el mismo nombre que la plaza es la de más interés. En ella se puede contemplar dos obras impresionantes de Caravaggio, la Crucifixión de San Pedro y  la Conversión de San Pablo. Un lugar donde no pudimos eludir la prohibición de hacer fotos.

La capilla Chigi, otra valiosa obra de este templo que fue diseñada por Rafael.
Plaza de España.-
La piazza de Spagna se llama así porque en ella se encuentra la embajada de España ante la Santa Sede, la misión diplomática más antigua del mundo.
¿Dónde está Wally?



La Fontana de Trevi otra vez.-
Nuestra estancia en Roma tocaba a su fin, y aunque esta jornada estaba resultando ya especialmente agotadora, Marián y yo queríamos finalizarla como la empezamos cuatro días antes, visitando la Fontana de Trevi. Aunque cuando llegamos había tanta gente como hay siempre allí, empezó a llover y la plaza se quedó casi vacía (entiéndase el relativismo de esta expresión). Escampó enseguida y los que aguantamos las cuatro gotas que cayeron pudimos disfrutar de la espectacular obra de Nicola Salvi.




Se acababa nuestra estancia en Roma y pedimos a una pareja de turistas que nos hiciesen nuestra última foto de recuerdo. Ya sólo nos restaba ir caminando hasta el hotel, preparar las maletas, arreglarnos y salir a buscar un buen restaurante donde despedirnos de la ciudad eterna con una buena cena, algo que nos brindó un coqueto restaurante llamado Il Colonne.

Y aquí tenéis el reportaje meramente fotográfico de nuestra estancia en Roma publicado en Flickr, con algunas fotos diferentes a las de esta galería, pero en todo caso con algo más de resolución

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